Autoridades de Salud Pública junto a representantes de la industria de alimentos y de las empresas de aceites, convocados por la Organización Panamericana de la Salud, se reunieron los días 8 y 9 de junio en la ciudad de Río de Janeiro.
El objetivo de esta reunión fue lograr consensos sobre la reducción de las grasas trans, y las alternativas viables para su sustitución en la industria alimentaria.
Las grasas trans son el resultado de un proceso industrial, donde el aceite vegetal líquido es convertido en una grasa no-saturada que se mantiene sólida a temperatura ambiente. El aceite parcialmente hidrogenado, o grasa trans, es un producto muy usado en la fabricación de productos de pastelería, galletas, snacks, margarinas, entre otros. Este producto permite que los alimentos confeccionados con esta grasa se mantengan frescos y crocantes por más tiempo que sus pares hechas con aceites naturales, mantequilla o manteca.
En la década de los 90, cuando las grasas saturadas se convirtieron en la gran amenaza para la salud, las grasas trans parecieron como alternativa perfecta para la industria. Sin embargo, con el avance de las investigaciones ha comprobado que las grasas trans son más perjudiciales para la salud que las grasas saturadas, aumentan el colesterol malo (LDL y disminuyen el colesterol bueno (HDL). En las Américas, sin contar a Estados Unidos y Canadá, una reducción de 4,5 gramos/día (2 % de la energía diaria) en el consumo de AGT se traduciría en la prevención de entre 30.000 a 130.000 sucesos de cardiopatía coronaria. Debemos recordar que la enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en América Latina y el Caribe. (OPS, 2007).
La Declaración de Río de Janeiro
Durante la última década se ha acumulado suficiente evidencia científica sobre el impacto del consumo de alimentos con alto contenido de ácidos grasos trans (AGT) en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Estos ácidos grasos trans, muestran la misma correlación positiva con el riesgo de enfermedades coronarias que los ácidos grasos saturados, pero que además producen otros variados efectos negativos sobre la salud de las personas relacionados con el metabolismo de los ácidos grasos. Los expertos reunidos en Río proponen, reducir en los alimentos procesados las grasas trans a un porcentaje no mayor al 5% del total de grasas, y la reducción a un 2% de grasas trans del total de grasas en el caso de aceites y margarinas. El camino para llegar ello debe ser definido de acuerdo a la situación de la industria alimentaria y en diálogo con autoridades de salud pública en cada país. Se estima que con la aplicación de esta medida para América Latina se reduciría la ingesta de grasas trans de en 4,5 gramos diarios por habitante al año, lo que se debería traducirse en una disminución entre 1.000 a 4.000 sucesos de cardiopatía coronaria por año.
El Desafío para Chile
Se estima que cada habitante en Chile, consume un promedio entre 2 a 4 gramos por día, de grasas trans. Actualmente, en nuestro país los consumidores pueden informarse del contenido de grasas trans en los alimentos, mediante el etiquetado nutricional obligatorio. Allí se declara el contenido de ácidos grasos trans por 100 gramos o por 100 ml, según sea el caso y por porción de consumo habitual, cuando la cantidad de grasa total es mayor a 3 gramos por porción de consumo. Esta medida está vigente desde noviembre de 2006. El mensaje para la población es mirar las etiquetas y escoger los alimentos libres de ácidos grasos trans.
Basada en la normativa sugerida por el Comité de Expertos de América, los desafíos para las autoridades de salud y la industria alimentaria nacional son:
• Trasformarnos en un país libre de grasas trans.
• Regular un máximo de 2% de AGT del contenido total de grasas en aceites vegetales y margarinas blandas para untar.
• Regular un máximo de 5% del contenido total de grasa en los demás alimentos (procesados)
Con la aplicación de estas medidas, que implicarían una reducción de la ingesta de grasas trans de 4,5 gramos diarios por habitante al año, se podría esperarse una disminución de entre 1.000 a 4.000 sucesos de cardiopatía coronaria por año.
Bibliografía
OPS. Aceites saludables y la eliminación de ácidos grasos trans de origen industrial en las Américas. Iniciativa para la prevención de enfermedades crónicas. Organización Panamericana de la Salud. Washington D.C. 2008
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