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¿Cómo se explica usted la situación de obesidad actual?
Antiguamente los cabros se alimentaban con ulpo en la mañana, después con un té, un buen pan amasado con mantequilla, y no eran guatones. Tomaban un buen desayuno, gastaban todo y después volvían al almuerzo, que consistía en plato de sopa, plato de segundo, si había un tercero, la ensalada y postre. El postre era sémola con leche, leche asada o nevada, o un quequito con manzanas o frutas. Después había una once, y finalmente una “comida” y con cuatro comidas diarias no había el grado de obesidad que existe hoy, al contrario.
Hoy día, a los niños se los está condenando a la obesidad, porque estudian ocho horas diarias, tienen quince minutos de recreo, almuerzan en malas condiciones. Después que se van de sus colegios, llegan agotadísimos, cansados y frustrados, los que no tienen computador, ven televisión acostados y cansados. Muchas veces se acuestan tardísimo, y se levantan somnolientos, sin capacidad de absorber todo lo que les entregan en la escuela. Y como se levantaron tarde y apurados, se van sin desayuno. Este es un círculo donde los niños entran al camino de ser obesos.
También nos encontramos con mamás y papás que trabajan, los niños quedan el cuidado de otras personas, la persona a cargo está viendo televisión y le dice “cabréate, toma un superocho”. Y todos les dan estímulos errados a través de alimentos. Entonces, el niño quiere comunicarse y hay un aparato de televisión entre medio, y el niño recibe un superocho, un pan, puede ser una fruta, lo que sea, pero el estímulo es errado. Además, la gente no se sienta a almorzar, porque el microondas reemplaza a la mamá y entonces como los cabros tienen pena, llenan el cariño con más comida. Esa ausencia lleva a los niños a caer en la droga, porque la encuentran placentera, pero también pueden caer en el alcohol y la comida excesiva. El chocolate te sacia algo, no se por qué el día de los enamorados te tienen que regalar chocolates, si estás de cumpleaños te tienen que regalar chocolates.
¿Cómo llegó usted a su situación de obesidad?
La comida es un problema para mi hoy en día, pero también cuando salgo, yo como sin culpa, porque aprendí que yo soy comedora compulsiva y ahí hay una gran diferencia. Yo como en forma en compulsiva por las emociones, si estoy nerviosa, como rápido, si estoy con pena, puedo llegar a comer rápido, si estoy contentísima porque me fue requete bien en algo, también puedo comer. Yo estoy trabajando esa parte en mi, porque la compulsión de querer lograr las cosas a mi me juega en contra, es la forma muy rápida de comer que no alcanzo a procesar de que estoy llena, entonces no puedo parar. Ahora cuando estoy comiendo rápido ya hay alguien al lado mío que me esta llamando la atención, entonces para mi ha sido muy productivo estar en grupo, porque aquí todos nos sabemos el punto débil del otro, aquí no nos podemos esconder de nadie, todos hablamos el mismo discurso y yo no puedo mentirle al otro, todos hemos recorrido el mismo camino.
Fíjese que no tengo un alimento favorito y me di cuenta desde después de un proceso de comer chocolates, no era lo que quería, comí nueces, no eran las nueces, comí papas fritas, no eran las papas fritas, ramitas, comí un pedazo de torta y no era, pero en ese rato de descubrir lo que yo quería... Hoy día estoy clara que yo tengo una carencia afectiva que hoy día he sabido superar, y que la he sabido llenar, pero me costó años de proceso para saber que era eso, que no era un alimento, pero dentro de mi inconsciente yo no sabía lo que era. Esto podría haberme sucedido con cualquier cosa, pero en mi se canalizó en el alimento y me hice dependiente de eso.
¿Cómo organiza usted la alimentación de su familia?
El precio siempre es importante, porque tengo que saber administrar el recurso que a mi me entregan. Yo soy la dueña de casa y tengo que administrar ese recurso de la mejor manera posible. Lamentablemente prima el precio y los alimentos más saludables son más caros. Yo consumo lo normal de la generalidad del chileno de la pobreza, y siempre va a primar el precio. Pero es siempre una elección, por ejemplo, en mi casa, yo siempre eduqué a mis hijas en que primero se compra un termómetro antes que una pintura de uñas. Y la leche es el primer alimento que debe estar en mi casa antes que cualquier otro, después vienen las frutas, las carnes, porque yo lo aprendí así de este Programa de Salud de Salvador Allende.
Las gorditas que me acompañen en este proceso, me dicen, “pero si tu tenís plata”. Lo que sucede es que yo no boto la plata, no fumo, no tomo, y no compro, soy lo más apretada que hay. Tampoco consumo en restaurantes, no sé si porque soy media apretada, porque considero que lo mismo que me cuesta $5.000 en el restaurante yo lo puedo obtener por $2.000.
Hoy día tengo una alimentación más completa, yo era de las que no comía en todo el día y hoy día tuve que aprender a comer cuatro al día y cero entre comidas. La alimentación de mis hijas es bastante equilibrada, porque de hecho yo estudié para el revés de este trabajo, yo trabajé mucho con el ámbito de la desnutrición (por carencia), entonces mis hijas, por ejemplo, sus colaciones son una buena cantidad de frutas, de nueces, cereales, leche, nunca han tomado té, comen pan pero lo que necesitan. Además ellas son deportistas, entonces en ese sentido yo creo que el desequilibrio sólo lo tengo yo.
Yo siempre he tenido la visión de la alimentación saludable, que uno tiene que comer de diferentes alimentos, diferentes colores, legumbres, eso yo lo tengo claro. De hecho, no creo haber tenido una familia bien alimentada, si el drama lo sufrí yo. Lo que pasa es que yo lo practiqué para afuera, para el resto del mundo, y yo me dejé de lado. Yo creo que todos los gordos sabemos que es lo saludable, que es lo recomendable. Sin embargo, nos hemos dejado influenciar por los medios de comunicación. Por ejemplo, una gordita que pesa casi 200 kilos, y ella cuenta que le hizo caso a la margarina light, le mostraban que uno comía margarina light y le mostraban que uno era flaca; ella dice, “yo voy a demandar esa margarina, porque esa margarina yo la consumo a diario y miren como me tienen”. Entonces, sin querer hemos sido bombardeados comunicacionalmente, desde los diferentes aspectos y hoy día estamos pagando la factura que es tener este sobrepeso en desmedida. Entonces hoy día yo ocupo lo que aprendí en terapia, “ocúpate y no preocúpate” de que me tengo que ocupar, de aprender a comer a las horas.
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